Conforme
se acumulan los años y con ellos la historia del Grupo VII, las largas
noches pasadas bajo el manto del oscuro azul del cielo nos han regalado
incontables aventuras y anécdotas. El tiempo transcurre y nacen mitos
y leyendas, se realizan hazañas y en cada andanza alimentamos nuestra
fogata, forjamos nuestra vida, es decir, la historia del Grupo VII o
lo que es lo mismo. . . nuestra historia.
Muchas proezas han sido y serán contadas a hijos, nietos, amigos o scouts;
otras tendrán la fortuna de ser redactadas por alguna mano más ágil
o, como suele suceder, por algún advenedizo iluminado, pero otras, posiblemente
las más permanecerán sólo en la memoria de quienes las vivieron.
Corría el año de 1944 y el mundo se encontraba en guerra, los países
del Este de Europa eran liberados por el ejército soviético, los Aliados
llegan a Roma y el día "D" desembarcan en Normandía. El escultismo se
había propagado por todo el mundo convirtiéndose en el movimiento juvenil
más grande que jamás hubiese existido. En México el Grupo VII cumplía
sus primeros 9 años de vida, había quedado atrás la época de la pañoleta
roja de los obreros de la compañía Corcho y Lata y las efímeras patrullas
Zorros, Jaguares y Garzas. Sin saberlo, la generación de scouts de la
década de los 40 realizaba una labor que habría de perdurar por muchos
años. Amplia es la lista de hombres y líderes que se forjaron en esos
años con el tesón característico de quien porta una pañoleta azul, unos
sobreviven y otros ya han partido aunque su legado aún nos acompaña.
Uno de ellos, Adolfo Desentis y Ortega R.S., recientemente nos recibió
en su casa donde tuvimos la oportunidad de rememorar estos años de consolidación
del Grupo VII.
Adolfo vivió el escultismo al lado de hombres como Mario Alfonso y Enrique
de la Parra, Guillermo Pérez Olagaray, César Macazaga, Agustín Rego
Espinosa, Luis Cuevas Muñoz-Cano y Germán Olagaray, entre otros. Ingresa
al movimiento scout en el Grupo V, o "Quinto" como a él le gusta nombrarlo,
del Colegio Cristóbal Colón de los hermanos lasallistas con Pierre Lyonett
como Jefe de Grupo. Era el año de 1938 y en pocos meses Alemania invadiría
Polonia desencadenando la locura de la guerra. París caería en el mes
de junio de 1940 y Lyonett acude al llamado del General De Gaulle para
unirse a la resistencia francesa. Hoy en día una de las salas de conferencias
de la Universidad la Salle lleva el nombre de este mártir caído en batalla,
así como una de las calles circundantes del Colegio Cristóbal Colón
de Lomas Verdes.
Con la salida de Pierre Lyonett el Grupo V tiene problemas que eventualmente
lo llevarían a fusionarse con el Grupo VI, también del Colegio Cristóbal
Colón, quedando el nuevo Grupo VI con la pañoleta azul rey original
del Grupo V. Tiempo más tarde Armando Ríos, Guía de la Patrulla Tigres
del nuevo Grupo VI decide integrarse junto con toda su Patrulla al Grupo
VII. Ríos le propone a Desentis entrar al Clan Hernán Cortés cuando
Mario Alfonso de la Parra era el Jefe.
Adolfo fue parte de la primera expedición, curiosamente conformada por
7 scouts, que cruzó "contra corriente" el río San Jerónimo, bajo las
Grutas de Cacahuamilpa en el verano de 1946 junto con Luis Cuevas Muñoz-Cano,
Mario Alfonso y Enrique de la Parra, Germán Olagaray, un scout del Grupo
II apellidado Cárdenas, el Eagle-Scout americano Wendall Hass y Henrry
Boboteck, scout polaco. Realizó la caminata Chachalacas-Nautla, reproduciendo
mapas en papel mantequilla calcados de los originales que consiguieron
en la Dirección General de Meteorología en Observatorio: "empezábamos
a caminar antes de que saliera el sol, por ahí de las 4 de la madrugada
y no parábamos hasta las 10 de la mañana. Durante el día descansábamos
y a las 4 de la tarde cuando el sol se encontraba ya en su ocaso reanudábamos
la marcha, ahí descubriríamos, como buenos hijos del VII, que se puede
vivir con una tercera parte del presupuesto sin pasar mucha hambre.
. . sólo bajando de peso". "Como olvidar entre tantos recuerdos el vuelo
raso de un avión de reconocimiento americano en busca de soldados alemanes,
como olvidar el perico cazado por Luis Cuevas o el poderoso viento del
sur que hacia imposible plantar las tiendas, o las alpargatas que uso
Germán Olagaray durante todo el recorrido, en donde ostras empanizadas
de arena por el viento del sur te demuestran indudablemente que la comida
siempre sabe mejor en campamento y donde incluso descubres que la leche
en polvo también puede servir para refrescar los pies de la arena caliente
de la playa. Pero además, cómo olvidar el Oyameyo, el Pelado, el Teponaxtle,
las interminables noches pasadas bajo el cobijo de las estrellas y donde
en ocasiones te percatas de que tus amigos no son precisamente los más
brillantes cuando han agotado la última cantimplora con agua intentando
hacer gelatina en una hoja de periódico".
"Los del VII siempre fuimos diferentes a los demás scouts, "corriosos"
con una contextura distinta. Estábamos acostumbrados a pasarla mal,
pero con una sonrisa en los labios y eso sí con el uniforme siempre
muy buen puesto".
Viajero
y cazador empedernido de gran talla, ha cazado capra hispánica, corzos
y macho montés en lugares como Castilla, La Mancha y la Sierra de Gredos
en la Península Ibérica. Tanto en México como en Estados Unidos sus
presas preferidas han sido el venado bura y cola blanca, durante diversos
safaris en África han caído bajo la mira de su rifle elefantes, rinocerontes,
búfalo africano, leopardo, impala, gacela grand, antílope, lesser kudo
y waterpock, entre otros. Compartió experiencias de caza mayor con Mario
Alfonso de la Parra y su inseparable arco y Adolfo con escopeta.
Defensor del tesoro artístico e histórico de México, por lo que ha ganado
reconocimientos. Su casa es un verdadero tesoro colonial que se encuentra
en Observatorio, en lo que fuera el molino de la ex- Hacienda de Santo
Domingo que ordenara construir el conquistador Hernán Cortés y que la
familia de Adolfo restauró. Con una decoración reflejo de sus pasiones
es posible ver desde arte colonial y trofeos de caza hasta su colección
de armas antiguas. Como hombre de mundo ampliamente conocido por embajadores
y ministros de todo el orbe conjuga en su persona; sencillez, humildad
y un extraño sentido del humor muy natural y no para todos perceptible.
"La formación scout te da capacidad y voluntad para terminar las cosas,
aunque éstas requieran de un trabajo máximo para realizar lo que tienes
que
hacer o lo que te has propuesto... para completar la última milla".
Adolfo Desentis y Ortega R.S.

Semblanza
escrita con base en una entrevista realizada el 11 de julio de 2001.
Raúl
Delgado Aranda R.S.
Búho
de las Nieves
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