Yo
fui scout en otra asociación que se llamaba Boy Scouts de México, de
un tal señor Padilla, nada más que ahí el que podía llegar a ser guía
o ganar premios era el que tenía el uniforme nuevo. El que hacía más
créditos era el que vendía más revistas... y luego nos daban a vender
unas cosas que se llamaban bujías y el que vendía más pues ganaba premios.
No había escultismo realmente era un negocio del señor Padilla.
A mi nadie
me enseñó a hacer nudos, yo tuve que aprender a hacer nudos con una
agujeta y un manualito ahí mugroso que encontré viejo, con eso aprendí
a hacer nudos.
Cuando entré
al Grupo VII lo hice a regañadientes, mi primo hermano Guillermo Pérez
Olagaray, que estaba en el Grupo VII me pidió que entrara con él al
grupo, pero yo estaba un poco reticente porque la experiencia que había
tenido con aquel grupo del señor Padilla no había sido buena. En ese
entonces yo estaba en la Asociación Cristiana de Jóvenes, la YMCA y
estaba ganando medallas en natación y me encontraba muy entusiasmado.
No me interesaba volver al escultismo, pero él me insistió por casi
un año. No fue sino hasta que lo nombraron guía de la Patrulla Búhos
que me dijo "ahora sí tienes que ayudarme, tú fuiste scout." En esa
patrulla estaban César Macazaga Ordoño y José Ahuja, "bueno" le dije,
"te voy a ayudar por dos meses" y hace dos meses todavía estaba saliendo
de excursión.
Fui subguía
de la Patrulla Búhos por tres meses y no mucho tiempo después Mario
Alfonso de la Parra, Jefe de Tropa me dijo que tenía que fundar una
patrulla. En aquel entonces yo estaba en primero de preparatoria, tenía
16 años, estaba en lo que ahora es el CUM, lo que entonces era el Francés
Morelos de Preparatoria y le comenté a mi compañero de banca que iba
a formar una patrulla, aunque yo no estaba muy entusiasmado, pero él
me dijo: "yo te ayudo", "yo le entro" y le dije: "¿de veras?", "¿tu
quieres ser mi subguía?", "sí, yo le entro como tu subguía". Mi compañero
de banca era nada menos que Rafael Cal y Mayor. Rafael Cal y Mayor y
yo fuimos los dos primeros scouts de la Patrulla Rinos, de hecho él
fue quien sacó el nombre porque yo llevaba un libro donde estaban todas
las patrullas, Scouting for Boys, Escultismo para Muchachos, de ahí
saque muchas cosas como los campamentos ambulantes que antes no existían,
yo los instauré... estábamos buscando y le gustó lo de Rinos, había
sido mi compañero en el Colegio Americano, así que él fue quien le puso
el nombre a la patrulla aunque nunca llegó a ser el subguía.
Yo hice mi
promesa como guía en junio de 1939, pero la patrulla la fundamos en
abril del mismo año... y había otro scout que me lo pusieron a la fuerza
porque era de la Patrulla Ciervos o no se qué... y todavía andaba por
ahí un scout huerfanito que no había donde meterlo y Mario de la Parra
que me lo mete a la Patrulla Rinos, es el actual dueño de discos Mussart,
Eduardo Baptista quien después metió a Manuel Mendoza porque era su
primo. Entonces, Manuel era muy chico, tenía 13 años y no lo sentía
como para subguía y Mario estaba urgiendo que yo nombrara un subguía.
Entonces le dije a ellos dos, "pues el que jale más de ustedes va a
ser el subguía." A Eduardo Baptista le llamaban "El Duende del Oyamel",
pero era un scout esporádico.
Entonces
más o menos para junio o julio de 1939 hice yo mi promesa como guía
y Manuel Mendoza de subguía, estaba Eduardo Baptista y hasta ahí, párale
de contar. La tropa se reunía en Chapultepec, la Rinos tenía su local
en el garaje de Manuel Mendoza que estaba donde ahora están las flores,
a dos cuadras del local actual (alumnos 6-D). Manuel Mendoza estudiaba
en lo que fue el bachillerato del Instituto Patria, en la calle de Gelati
y ahí estaban Rodrigo Zajam Rincón-Gallardo y Emilio Gómez Varela y
los jaló. A la vueltecita, en Joaquín Argáez, donde está la Iglesia
de la Sabatina vivían Guillermo Robles Banck y Roberto Díaz... vieron
scouts y se metieron a los scouts. A Rafael Rosas Escobedo también lo
invitó Manuel Mendoza porque era su primo. Un poquito más allá, sobre
lo que ahora es un costado del Bosque de Chapultepec vivía el último
scout que ingresó a mi patrulla, que fue José Manuel Silva Olea. Como
se apellidaba Silva le decíamos "Chiflas". Resulta que su mamá decía
que tenía muy bajo el metabolismo y cada que salíamos de excursión lo
atiborraba de chocolates, desde entonces se le quedó el "Metabólico
Chiflas." Así fue como nació la patrulla indestructible porque nadie
nos pudo destruir, ni en campamentos nacionales, ni dentro del mismo
grupo había quien nos venciera, ni otros grupos, nadie.

En aquellos
días había mucha competencia, que es buena. Tanto en la patrulla como
en el Grupo VII siempre ha habido hermandad, pero también ha habido
mucha competencia y esto lo hace a uno diferente en la vida. El Grupo
VII se distinguía de los grupos rebeldes que se separaron de la asociación
porque era de los pioneros, de los que sobresalían dentro de estos grupos
rebeldes. Éramos muy técnicos. Esto me recuerda lo que decía Baden Powell
"No dejéis que lo técnico sobrepase a lo moral", porque para ser scout
se necesita hacer una promesa que abarca Dios, patria y prójimo. Si
fuimos superscouts que bueno, pero lo más importante es que tomemos
en cuenta la formación moral del escultismo.
Versión
estenográfica de una grabación realizada el 27 de abril de 1984 durante
la cena del 45 aniversario de fundación de la Parulla Rinocerontes y
de un video tomado el día 4 de diciembre de 1999 durante la celebración
del 60 aniversario de la misma patrulla.
Muchas
anécdotas pueden contarse acerca del mítico Germán Olagaray y muchas
más aún tiene él en su sorprendente memoria, sin embargo, quise aprovechar
esta oportunidad para dejar que sus mismas palabras contaran a todos
ustedes la historia que a él más le gusta. El verdadero mensaje de este
relato radica en el hecho de que la formación de un verdadero scout
se encuentra en el núcleo del escultismo, la patrulla scout, concepto
que Germán Olagaray practicó al máximo y que siempre ha infundido a
las nuevas generaciones. Todo lo demás que hizo; cursos y eventos en
el extranjero, medallas obtenidas, cargos importantes, y distinciones
jamás los ha mencionado y cada que tiene oportunidad de hacerlo, por
lo menos durante los veinte años que llevo de conocerlo, siempre inicia
de la misma manera, palabras más, palabras menos: "Yo fui scout en otra
asociación que se llamaba Boy Scouts de México, de un tal señor Padilla..."
Iván Guerra Villasana R.S.
Rinoceronte
Agosto de 2001
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