Información General
Profesión: Abogado
Fecha de nacimiento: 26 de enero de 1919 -
Fecha de ingreso al Movimiento: 1932
Fecha de ingreso al Grupo VII: 1935
¡Todos
de prisa! Hay que limpiar el Local de Clan, preparar las sillas y tirar
la basura, el uniforme perfectamente limpio y presentable. En el ambiente
se percibe cierta inquietud y nerviosismo aderezados de un halo de misterio
y excitación. Un lobato de escasos 9 años se dice a si mismo "seguro
que van a pasar revisión de uniformes y locales, más vale que recoja
la bolsa del "Gansito" que tiré en el Local de Tropa, seguro
que va a ser el Jefe de Grupo". Pero no, porque cuando lo ve llegar
todos continúan con sus actividades, hasta el Jefe de Grupo parece inquieto.
Mientras tanto nuestro joven amigo medita sobre las posibilidades, bien
podría ser alguien de los panzas verdes de la Provincia, pero recapacita,
"a esos nadie los quiere", tiene que ser alguien más, a lo
mejor un viejo lobo o posiblemente el Presidente. La excitación llega
a su cumbre cuando de un automóvil, tan viejo como los calcetines de
su Akela, desciende un señor de edad avanzada, en mangas de camisa y
en botas de campamento gastadas por el uso. No parece gran cosa, sin
embargo, hay algo en él que le cautiva Titubeando se acerca al Jefe
de Tropa y le pregunta: "¿Quién es?" la respuesta no se hace
esperar: "Es el fundador del Grupo, Mario Alfonso de la Parra",
con un leve murmullo el niño responde "¿en serio?... ¡guau!".
Sin decir nada más se aleja, momentos después trata de abrirse camino
entre los que rodean a dicha personalidad, cuando por fin llega a sus
pies y con papel y pluma en mano le dice: "me puede dar su autógrafo".
Con
68 años de vida esculta, sin lugar a dudas Mario Alfonso representa
la viva imagen del hombre de los bosques y del caballero andante idealizado
por nuestro fundador en sus obras máximas "Escultismo para Muchachos"
y Roverismo Hacia el Éxito". Hoy a los 81 años de edad el tiempo
ha grabado en su rostro un extraño sentido natural, no para todos comprensible.
Para
aquellos que hemos tenido la oportunidad de conocerlo siempre nos sentiremos
atraídos por su personalidad y su vida recta y sencilla. Muchos han
dejado huella por el camino de la vida, pero pocos han sido los que
han vestido una pañoleta azul con tanto porte.
Hombre
incansable y de espíritu aventurero fue reportero de la BBC de Londres,
Director de Multibanco Comermex, abogado del Banco Nacional de México,
fundador de la primera sociedad de inversión en nuestro país y por supuesto
cofundador del Grupo VII. Tiene 7 hijos y entre sus aficiones más queridas
se encuentra su pasión por la vida al aire libre: el alpinismo, la cacería
y el campismo.
Mario
Alfonso entra al escultismo a la edad de 12 años, cuando el escultismo
en México se encontraba en pañales y el país todavía no se recuperaba
de los estragos de la revolución. Proveniente de Durango llega a la
Ciudad de México a estudiar la secundaria y el mismo comenta: "los
muchachos de la Ciudad me parecieron muy afeminados, y los scouts muy
suavecitos". No era para más, por aquellos años el movimiento scout
se encontraba muy influenciado por las escuelas y era dominado por los
profesores que "no tenían ni idea de la vida en el campo y el verdadero
sentido esculta; era mucho de banquetita y poco de campo". Sus
primeros pininos los hizo en el Grupo III para después ingresar a un
Grupo que gracias a él, y otros más, marcaría un hito en el escultismo
mexicano generando tal fuerza que sus efectos perduraría hasta el día
de hoy.
"Cuando
entré al VII, Rafael Ulibarri se quedó encargado de los Rovers y yo
de la Tropa. El Local de Grupo se localizaba en la calle de Pino, en
una casa de dos pisos que nos rentaban y que nosotros a la vez rentábamos
a alguien más". "Nuestro conocimiento del verdadero escultismo
fue consecuencia del Jamboree de Holanda en 1937, donde nos dimos cuenta
de lo que el verdadero escultismo se trataba".
Según
recuerda, los primeros meses de la existencia del Grupo VII no fueron
particularmente alentadores. Los trabajadores de la Compañía Corcho
y Lata no fueron el mejor material humano para dar inicio a un grupo
scout, pero eventualmente y con el transcurso de los primeros meses
de la formación del VII irían ingresando aquellos que en definitiva
moldearían sus bases. Cuando se le pregunta sobre su épocas de Jefe
de la Tropa Roland Philipps su respuesta invariablemente es la misma:
"No éramos muchos, en mi época nunca fuimos muchos, sin embargo
siempre nos distinguimos en calidad sobre los demás. De los primeros
que entraron fueron los tres hermanos Latapí, mi hermano Enrique de
la Parra (que fundaría la Patrulla Búhos), Cesar Macazaga, Guillermo
Pérez Olagaray y su primo Germán Olagaray que comenzaría con la cuestión
de los Rinos. Había una Patrulla Garzas fundada precisamente por los
hermanos Garza, pero no todos duraron: los Hermanos Latapí no aguantaron
porque las matadas que les dábamos los fines de semana les arruinaba
el pulso y no podían tocar el violín".
En
1940 la Fundación Rockefeller le otorga una beca para estudiar en los
Estados Unidos, los sistemas de organización americanos en el campo
escuela "Chief Scout Reservation", junto con Pablo Emilio
Madero (quien fuera candidato a la Presidencia de la República en 1987).
Durante los tres meses que estuvo en E.E.U.U. tuvo la oportunidad de
conocer en persona a Eleonor Roosevelt, esposa del Presidente americano
y al entonces "Gobernador General" de Canadá el Mayor General
Earl of Athlone, así como a su esposa la Princesa Alicia. En Ottawa,
capital de Canadá, fueron declarados "Huéspedes Distinguidos".
Más adelante y al estudiar el postgrado en Inglaterra en la Universidad
de Manchester y después en la Escuela de Economía de Londres, toma el
Curso de Gilwell. Al regresar a México fue nombrado Comisario de Distrito
y de Provincia.
Famosa
es la caminata de 80 Km. a la orilla del mar de Chachalacas-Nautla que
efectuara el Clan del VII al mando de Mario Alfonso y en donde Germán
Olagaray se comió un perico que había matado Adolfo Desentis.
Sus
anécdotas y experiencias aún vivas en las mentes de muchos grandes personajes
del Grupo VII nos recuerdan que el fin de la vida al aire libre es claro:
"Nuestras actividades eran duras y por supuesto al principio los
muchachos se me sentaban. Uno de los problemas más serios del escultismo
es que los muchachos no salgan lo suficiente al campo. El escultismo
trata de evitar que los muchachos hagan todo lo desagradable que tiene
la sociedad, precisamente uno debe formar scouts para que sean más limpios,
de más calidad, de más nivel, para que se formen jefes. Para formar
a otros, que se dicen scouts y que no sirven para nada ¿para qué el
esfuerzo? El propósito fundamental es hacer hombres buenos y hacer líderes...
nos faltan cantidad de ellos".
Biografía
escrita en el año 2000 documentada de dos entrevistas a Mario Alfonso.
Raúl
Delgado Aranda R.S.
Búho
Nival
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